La decadencia del mundo callo al fin, como caen los otoños. Autum, mi autum, los arboles enrojecieron, maduraron, comenzaron a morir, a entender, a entender que no siempre es un placer. Las venas en las manos, el dinamismo que empieza a dudar, el viento en el parque, las arrugas en los ojos la amargura de una certeza del universo. De la oscuridad y de la luz, del fin que se acerca y el principio del que te alejas. El dolor mutando a la insensibilidad, a la apatía mas absoluta, el alcohol, ese whisky al lado de la piscina, la libertad en una cárcel.
Era culpa del tiempo y su patética barba, eran todos esos libros que no debería haber leído. Eran los ojos negros, seguros, seguros de que no había ninguna maldita seguridad mas que la de que todo se iba a acabar como se acaban los libros, miras las ojas desesperado, rezando que nunca acabe pero desde que lo cojes te acercas al final y cuando terminas te embriaga ese sentimiento de derrota, aunque sea la historia de un triunfo porque se acabo. Como se acaban las cosas aunque las historias digan lo contrario, sin emoción, sin trascendencia y sin nada.
Secas hojas de papel que caen de un árbol en algún vergel.
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