Y el girasol de la mañana ya tenía que partir
hacia el mar, horizonte del infinito
ahí donde las flores no van a morir.
y para ver al mundo decaer
el lirio del atardecer deseo quedarse aquí
En la sombra de las tumbas donde nada debe crecer
Así que hasta en el fin del anochecer habrá una flor
y en su soledad bailara con los muertos
para olvidar su dolor.
El mundo de los hombres siempre se aproxima a su fin
Y la vida le acompañara hasta en la suerte de la muerte
aunque quede solo una flor en el jardín.
Yo estaré entre girasol de la mañana y lirio de la noche a la distancia adecuada para alegrarme y entristecerme de las virtudes y horrores de mujeres y hombres. Para vivirlos, amarlos y despedirlos amargamente, la vida es un paso hacia un sitio que nadie ve. Solo las flores pueden entender porque ellas fueron la primera vida en la tierra al llegar el amanecer y seran la última en irse llegando a despedirse. Así debe ser, y yo que aun estoy en el girasol, a cada día que pasa se me une mi lirio en flor, los rostros que aprenden cual es el pago de la vida se hacen de roca pero en sus ojos hasta el último aliento se conserva algo de luz. Ese es el regalo, y yo me he vuelto roca aunque aún me queden mas de 75 veranos.
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